Samantha sustituida en Master Chef por una instagramer
Por tanto el programa no es ajeno a las tendencias de la
sociedad y de la comunicación actual. Es significativo que se sustituya a una
cocinera profesional, con experiencia y criterio, por una aficionada que tiene
miles de seguidores en redes sociales precisamente cuando uno de los más reputados
periodistas gastronómicos de España, Carlos
Maribona clausura su blog
gastronómico ‘Salsa de chiles’. La imagen, la inmediatez, lo simple, la
estética de la foto del plato, el postureo ante la cámara… ganan la partida al
periodismo serio y a la cocina profesional. El nuevo público, en su mayor
parte, busca la decoración y el espectáculo antes que la cocina y el servicio
de sala profesional en los bares y restaurantes. No hay más que atender a
alguna de las últimas aperturas de locales hosteleros hechas a bombo y platillo
en Sevilla.
El nombre de la agraciada es lo de menos, pero ha
rejuvenecido la foto del jurado y, de paso, sirve, supuestamente, de enganche a
las nuevas generaciones que la siguen en Instagram. Muy bien, solo una pega,
que esas nuevas generaciones no ven televisión. He de reconocer que a mí el
personaje en Master Chef de Samantha
Vallejo-Nágera nunca me hizo gracia, me irritaba especialmente esa manera
tan chabacana de sus carcajadas con la boca abierta, tanto grito y
gesticulación siempre me pareció sobreactuada. Pero el fenómeno insisto en que
no es aislado. La misma prensa escrita tiende a esa frivolización de la
información gastronómica, donde prima la apariencia, la inmediatez y, por
desgracia muchas veces, la falta de rigor y de fundamento en los siempre no muy
largos artículos publicados.
La tendencia se viene observando desde hace un tiempo en las
mismas convocatorias de prensa de agencias especializadas de comunicación para
promocionar a sus clientes, sean productores alimentarios o restaurantes, donde
menudean los instagramers, tiktokeros
y demás fauna. Se atiende al número de seguidores (comprables por no demasiado dinero)
¿pero de verdad alguien se plantea cuántos de esos seguidores serán clientes
del restaurante luego?
Al final nos dimos cuentas que el video no mató a la
estrella de la radio, más bien todo lo contrario. ¿Estamos dispuestos a qué las
fotos de teléfono móvil y los videos cortos con un lenguaje usualmente vulgar y
cansino, que repite siempre los mismos lugares comunes y frases hechas,
sustituyan a los artículos bien construidos, con criterio y fundamento? Lo de
la comprensión lectora actual de la mayoría lo dejamos para otro día.
Malos tiempos para la prosa. Si Germán Coppini decía que la lírica estaba jodida en los 80 del
pasado siglo, imagínense lo que diría ahora. De la lírica ni hablamos, pero la
prosa no está mejor, vean si no los últimos premios Planeta y Nadal. Todo esto,
con la moda de la gastronomía, de la que todo el mundo entiende, se distorsiona
en este campo hasta la caricatura más ridícula.

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