domingo, 20 de agosto de 2017

Barcelona

Aprendí a quererte igual que lo hice en mi propia ciudad, paseando tus calles. Reconozco que las primeras veces solo te percibí como un sitio ajeno, grande, lleno de gente que iba de aquí para allá, a sus cosas, hasta aquel verano…
No importó la humedad que se adentraba desde el mar por las viejas callejas del Born, del Barrio Gótico, del Raval, fuimos descubriendo tus tabernas entre vermú y vermú y ya, de  noche, vivimos la tormenta que bajaba desde el Tibidabo hacia Sarriá. Rompiendo el negro suave de la noche de verano con sus líneas rojas quebradas, zigzagueando sobre nuestro deseo.
Nos gustaba sentir la lluvia, fuerte, de gotas gruesas, repiquetear en el alféizar de la ventana del dormitorio. Acompasamos nuestros cuerpos al ritmo de la tempesta  y terminamos a la vez que un trueno que pareció partir en dos el firmamento.
El fresco aire que entraba por la ventana olía a tierra húmeda y tejas mojadas, tu pelo se desparramaba por la almohada y apenas se notaba tu relajada respiración, tan sigilosa como las leves pisadas del gato por el pasillo.
Deambulamos por las calles del barrio, pequeñas casas que hacían pensar en privados patios interiores, plazas recoletas donde buscábamos la sombra de los árboles. Una terraza a mediodía nos invitaba a sentarnos y compartir unas cervezas, a pesar del calor que ya se apoderaba de todo. Luego buscaríamos de nuevo el refugio del cuarto en penumbra, de las blancas sábanas frescas.
Las luces del puerto me hacían evocar el vaivén del agua bajo los cascos de los barcos. Giramos la esquina de una calle detrás de Santa María del Mar. La luz del local se proyectaba como el haz de un faro focalizado por la puerta, a la calle más oscura, como marinos errantes nos acogimos a la seguridad de su puerto, nos refugiamos en las tablas de sus mesas, sillas, barricas, y compartimos el vino y la conversación, la luz de tu sonrisa y el brillo de tus ojos al mirarme.
Andando por las calles de mi ciudad, sin ruta preconcebida, en paredes relucientes de cal, aceras salpicadas de naranjos, me até para siempre a sus muros, a los alcorques llenos en primavera de azahar caído, tras dar su efímero regalo aromático, sin esperar nada a cambio. Tú eres diferente, como otra mujer, con curvas dibujadas de otra manera, con una textura de piel distinta, con un perfume nuevo para mí, y también te quise y quise apurar tus anchas avenidas y las cuestas de tu parte alta, adentrarme en tu verdadero yo, lejos de las calles de turistas, y lo hice porque tú me llevaste.
Aquel verano, la ciudad y la mujer eran una, por eso les hablo a las dos a la vez, confundiéndolas, en el mismo amor, sin ella no hubiese amado, no, mejor, no amaría la ciudad como la amo, porque es donde ella duerme, son las aceras por donde ella camina, los mercados donde ella compra.

El avión se adentra en el mar nada más despegar, para luego, en una amplía curva, volver hacia tierra firme, allí abajo las luces de los barcos, de la ciudad, de los coches que circulan hacia todas partes, se empequeñecen y compactan. Allí está ella, nos acabamos de abrazar en el aeropuerto, miraba, en la cola del embarque, como se empinaba sobre las puntas de los pies besados, para apurar la despedida, de repente, entre tanta gente, solo ella quedó de color, todo lo demás se volvió blanco y negro.
Javier Compás

 

domingo, 31 de mayo de 2015

MATAR AL PADRE



Se suceden estos días los análisis sobre la reciente jornada electoral, desde todos los ángulos y posiciones ideológicas, se intenta explicar porque han pasado las cosas que han pasado en las urnas. Me temo que, en la mayoría de los casos, esos análisis se limitan a las causas circunstanciales del momento presente sin tener en cuenta como se ha llegado a este estado de cosas, análisis superficiales que, casi inmediatamente, se dedican a elucubrar sobre posibles pactos post electorales. Pero ¿alguien se pregunta por qué irrumpe con fuerza avasalladora una generación de políticos “aficionados” de aspecto anti sistema? Muchos se echan las manos a la cabeza preguntándose cómo se ha podido llegar a una situación donde las dos alcaldías más importantes de España van a estar, probablemente, en manos de  dos señoras la una ex - okupa y la otra, una “equidistante” entre los asesinos de ETA y sus víctimas.
Lejos de achacar la culpa a las posibles erráticas políticas de PP y PSOE, aliñadas de grandes dosis de corrupción, ya hemos comprobado que esto hace poca mella en el electorado, me gustaría señalar las que considero causas más profundas y lejanas, de las que estos partidos tampoco son ajenos precisamente.
Las generaciones que ahora reaccionan contra el Estado establecido desde la Transición, son precisamente los hijos de ésta y, como monstruos que se rebelan contra el padre, ahora necesitan matarlo para hacer su propia transición precisamente hacia los objetivos que sus “padres” reprimieron, quedándoseles enquistados en su interior, lo que a su vez le inocularon a ellos aquellos intelectuales diletantes, irresponsables y burgueses que se creían revolucionarios, en la revuelta pijo-marxista del 68.
Los orígenes remotos de estos nuevos progres son las ciegas filias que aquellos intelectuales de la primera mitad del siglo XX desarrollaron hacia la Rusia estalinista. Artistas, escritores, cuando no profesores universitarios pagados por la KGB, que crearon en Occidente la idea de la revolución del proletariado, negando la realidad de los gulags, la pobreza y la represión física e intelectual desatada en el “paraíso” soviético. Personajes como Picasso, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Louis Aragón, Jean Paul Sartre y un largo etcétera, alimentaron al monstruo mientras gozaban de su acomodado estilo de vida occidental.
Tras la Segunda Guerra Mundial, y una vez establecidos los fascismos como los genios del mal, se alimentaron mitos como la revolución cubana, con el icónico “Che” Guevara, así como otras guerrillas sudamericanas, que si en origen podían tener razón al rebelarse contra represivas dictaduras alimentadas por los Estados Unidos, pronto cayeron en brazos del totalitarismo soviético.
Así las cosas, el ascendente liberalismo capitalista global, vio la ocasión de, manteniendo pequeñas revoluciones controladas pero a la vez alentando la sociedad del consumo irracional y desaforado, crear una ingeniería social donde, por una parte destruyendo toda base moral y por otras aliñándola con un espejismo de escaparate de colorines, (des) formar una sociedad adocenada en un supuesto “estado del bienestar” a la que, poco a poco, se le ha ido despojando de sus derechos laborales y civiles, en favor de la competencia individual, una sociedad artificialmente súper informada pero absolutamente des – educada.
Este proceso es el que se ha operado en España desde el advenimiento del régimen democrático después de 1975. Los mismos que ahora lamentan el ascenso de los nuevos partidos y pretenden asustar con la futura inestabilidad del país, han sido los que han creado una masa de votantes capaces de llevar a parlamentos y ayuntamientos a personajes de tele basura, a ocupas anti sistema, al entorno de las bandas terroristas, etc., etc. En su afán de deteriorar el sistema educativo, alternando según el partido en el poder planes de estudios a cual más corto de miras, siendo benévolos en la apreciación, además de propiciar regímenes autonómicos que han moldeado esa educación a conveniencia de los pequeños partidos separatistas, creando entre todos la más absoluta desafección por España como nación. En realidad lo que han hecho estas generaciones es votar a los que han identificado como sus héroes.
Gran aliado de esa defectuosa educación de las nuevas generaciones son los medios de comunicación en general y, principalmente, las cadenas televisivas. Años de programas, series y concursos donde se ha educado a los niños en esa imagen de laxitud moral, de pereza profesional, una concienzuda y persistente horterización de España en lo estético y en lo ético. Hemos tenido en el salón de nuestras propias casas, delante de nuestros hijos, durante horas, a los que realmente les han formado, los productores y guionistas televisivos.
Por eso, la izquierda radical que llega al poder no es de intelectuales y preparados marxistas concienciados, salvo algunos dirigentes, sino la más influenciada por gentes del espectáculo, esos artistas de izquierdismo aparente y vida regalada que es a la que aspiran la mayoría de estos perro flautas que prefieren ser saltimbanquis que obreros.
Por todo ello, fenómenos como Podemos son netamente urbanos, jamás escucharemos a esta izquierda radical hablar del campo, de reforma agraria, ni de desarrollo industrial, ni de sindicalismo, ni de derechos laborales. Son más bien de vidas subvencionadas, chiringuitos laborales pagados por el estado y rentas y casas a perpetuidad a la que creen tener derecho por meramente existir. ¿Y quién paga la fiesta? Esta es la gran cuestión que jamás responderán, porque ellos son más bien del “que no falte de ná” y el que venga detrás que arree.
El PP y el PSOE son culpables, como lo fue la UCD y como lo son los demás partidos que han jugado a la democracia desde el 77, pero no olvidemos que detrás de esos partidos ha habido personas, españoles, que, por los intereses personales que sean, pagados por un bloque o por otro, por los poderes financieros o por el antiguo bloque soviético, han preferido su enriquecimiento personal antes que el bien común y la justicia social.
Ante esto preguntarse si dentro de este estado de cosas alimentado desde hace décadas se puede cambiar respetando el juego democrático es algo lógico y de descorazonadora respuesta. Porque los posibles partidos que podrían abanderar un movimiento que aunara patriotismo y justicia social están lastrados desde dentro y desde fuera. Desde fuera porque el mismo régimen del 77 se ha encargado de desactivar cualquier iniciativa de este tipo, nombrando a los partidos social – patriotas como neo franquistas, neo nazis, ultraderechistas, neo fascistas y seudo terroristas, de hecho, el estado democrático ha empleado los mismos recursos policiales en desactivar todo lo que huela a antisistema nacional que ha desactivar el terrorismo etarra. Pero desde dentro tampoco se ha hecho mucho por la labor. El falangismo histórico representado por FEJONS arrastra el estigma de ser la visualización de símbolos y maneras de los fascistas represores del franquismo, así las cosas, tras la progresiva muerte de los viejos dirigentes, los nuevos han abierto pocas vías a la renovación, convencidos de salvaguardar la verdad del movimiento y establecidos en una zona de confort que ha propiciado el abandono de sus filas de multitud de seguidores, no obstante, el tener los mejores resultados de su “ambiente” les hace perseverar en su estado, cuando esos resultados, en cualquier caso, son irrelevantes en el panorama político español, siendo pocos más que los guardianes de un museo. Otros grupos, con mejores resultados electorales, PxC, E2000, mantienen un confuso programa político donde a veces aflora una xenofobia que le acarrea una pésima imagen.
Mientras tanto, los anhelantes de un movimiento que tome impulso en este espectro político, se debaten en estériles porfías cíclicas y que siempre acaban torpedeadas por los mismos participantes que se pierden en banales discusiones de banderas, de logos, de siglas, cuando el verdadero problema es que nunca se podrán poner de acuerdo quienes disienten en la base fundamental: la concepción misma de la nación y el programa político.
Muchos esperan el advenimiento del líder carismático que aúne voluntades, y este es otro de los problemas, la mitomanía de un sector lastrado por el peso de unas figuras del pasado cuyos escritos políticos, incompletos y juveniles, sin desarrollar y referenciados en una España y una época distinta, se toman como las suras de un Corán inamovible y no revisable. Con respecto a ello, son muchos más los libros que se dedican a las anécdotas vitales de tales personajes que al análisis y actualización de sus bases ideológicas.
JC

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Para quién trabaja el PP?

Tras la muerte estos días del banquero Emilio Botín y del presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, miembros del gobierno hablan de la gran contribución de estos personajes a la difución de la marca España, no a la contribución a la economía del país, a la proyección internacional de España, evitan referirse a nuestro país con sentido patriótico, los mismos complejos que el escritor Pérez Reverte denuncia sobre la negativa del ayuntamiento de Madrid regido entonces por Ruiz Gallardón a conmemorar el triunfo de nuestro pueblo en nuestra Guerra de la Independencia, el mismo que ahora, como ministro, da marcha atrás en su intención de aminorar al menos en parte la sangría infantil que supone la ley de abortos de Zapatero. ¿A qué intereses sirve el PP?, mientras Oriol Junqueras llama a la insumición contra las leyes, contra la Constitución, contra la legalidad, en pro de desgajar Cataluña de nuestra nación, el PP continua con una tibieza que raya en la inconsciencia. Para el gobierno de Mariano Rajoy España es sólo una empresa, un ente económico al servicio de los poderes financieros, de las potencias internacionales y de los propios privilegios de una casta política enrocada en sus propios desmanes. 
Con la boca pequeña de clama contra el paro que arrasa con el bienestar de los españoles, mientras siguen perdidos los millones y millones de euros dilapidados en autonomías, proyectos faraónicos, aeropuertos y universidades innecesarias, observatorios y chiringuitos varios, cuando no directamente robados por esos mismos políticos en multiples tramas de coruupción.
Mientras se vuelve a montar el entramado financiero de bancos y grandes empresas a costa de los españoles que ya explotó hace poco, la clase media desaparece, la justicia social brilla por su ausencia y se machaca a los trabajadores y pequeñas empresas a impuestos, tasas, marañas burocráticas, duplicidades de administraciones.
Expertos y premios nobel internacionales advierten sobre la reiteración de los errores que llevaron a la reciente y terrible crisis, mientras vaticinan un negro futuro para las generaciones de jóvenes españoles que están llegando al mercado laboral y a los mayores que verán muy comprometida su vejez con la falta de poder adquisitivo y la dificultad de mantener el sistema de pensiones.
Rajoy se empecina en convencer a los catalanes de que permanezcan en España sólo por motivos económicos. Para el PP no hay planificación a largo plazo, intentado crear un país con una educación de calidad unificada para todos los estudiantes del país, sólo juegan al corto placismo electoralista intentando asustar a los españoles con el miedo a un gobierno de izquierdas, vaticinan, en ese caso, una vuelta a la ruina de los tiempos de Zapatero como si hubiesemos salido de ella, ven una mejora mientras en la calle no hay elementos que refrenden esa mejoría.
El desafío sececionista catalán en este escenario, tiene muchas posibilidades de progresar, ya que no parece que haya un aparato gubernamental decidido a aplicar la ley con tu su peso. Una vez iniciada esa dinámica, el camino a la descomposición de España puede ser una vía sin retorno donde los nacionalistas vascos, una vez más en su estrategia de recoger los frutos del árbol que agitan otros, estarán atentos para seguir la misma senda.
Mientras tanto, los diferentes reinos de taifas, principalmente el consolidado y corrupto regimen andaluz, continuan esquilmando nuestras regiones en beneficio propio, atreviendose incluso a lanzar discursos triunfalistas como el de la populista e inane Susana Díaz, coreada por su corte de paniaguados.

sábado, 30 de agosto de 2014

EL ORDEN MUNDIAL



Han pasado meses desde la publicación en este blog del último artículo, entre tanto acontecimientos relevantes han ocurrido en la vida política tanto nacional como mundial. En nuestro país unas elecciones europeas que han puesto en primera página un nuevo partido, Podemos, por su triunfo en las mismas y las repercusiones mediáticas de sus líderes, Iglesias y, en menor medida, pero aún quizás más polémico, Monedero, y también, por su derrota, VOX, aunque este partido parece que sólo suscita interés a cierto espectro minoritario del electorado y sin mayor trascendencia para la masa. Por otra parte el verano nos ha traído el tsunami de la guerra de nunca acabar en Oriente Medio y la expansión de la guerra santa de los islamistas, sin olvidar el conflicto dentro, una vez más, de la vieja Europa, esta vez en Ucrania.
Muchos y variados temas que hacen correr ríos de tinta pero que no han hecho que este cronista despierte de la pereza que suscitó la repercusión de aquel artículo, recibido hostilmente, no sin motivos tal vez,  por cierta parte del, llamémosle, mundillo azul.
¿Por qué tomar de nuevo el teclado? Porque creo que todo está conectado y me gustaría dar un toque de atención sobre algo que nos supera y de lo que me gustaría dar mi modesto punto de vista.
Creo que Europa se ha convertido en una isla de aparente bienestar donde vive una población acomodada y que, siendo tremendamente minoritaria, aún se cree el ombligo del mundo. Europa sigue pensando que es la referencia de la modernidad, de la democracia, de la moderación, el paraíso soñado de todo el que aspira a vivir holgadamente en un entorno feliz. Se está creando una burbuja donde a los europeos se les mantiene extasiados en un aparente “primer mundo” lleno de comida, de buenas casas, de centros comerciales, de cadenas de televisión, de múltiples opciones de ocio y de recreo, compartimentando los estados en zonas productoras dominantes y países dedicados a proporcionar lujo vacacional a los habitantes de esas zonas de primer orden económico.
Pues bien, creo que ese jardín del Edén es un espejismo mantenido por unos cuantos como su finca particular, rodeado por millones de personas y cientos de países que aspiran a parecerse a nosotros o, en el peor de los casos, a destruirnos. Una isla rodeada por las verdaderas potencias que dominan el cotarro a través de diseños de ingeniería socio – política y económica que mueven a su antojo crisis y mantienen, en las afueras de ese mundo feliz, guerras controladas y permanentes que mantienen obnubilada a la población europea en un constante estado de miedo.
Así, África, Asia, el extra radio de la misma Europa, son escenarios donde mover peones que, según convengan, son apoyados o atacados para, en un demencial juego de rol, mantener ese estado permanente de posible amenaza y tener así contralada a la población europea.   
Se derrocan regímenes apelando a la guerra anti terrorista y después de armar y financiar a rebeldes, se lucha contra ellos. ¿Por qué de buenas a primeras aparece un potente Estado Islámico con miles de combatientes, millones de dólares en recursos y pertrechados de armas modernas?, ¿por qué de buenas a primeras aparecen nuevas enfermedades de las que antes no se tenía noticia, como el SIDA primero y el Ébola ahora?.
La situación con el mundo islámico es cada vez más alarmante, miles de fanáticos con mentalidad medieval no sólo progresan en sus países de origen sino que se han ido infiltrando a través de los años en los nuestros, en nuestras ciudades, en nuestros barrios. Supuestos atentados e inexistentes armas de destrucción masiva sirvieron para enviar miles de soldados a combatir, sin embargo ahora, no se hace nada ante las masacres masivas de cristianos y otras minorías en aquellos países, se violan mujeres, se secuestran niñas, hay miles de desplazados, sin embargo, el inquilino actual de la Casa Blanca, representa una supuesta indecisión a la hora, ahora sí, de intervenir ante tales genocidios, secundado por las marionetas de los políticos europeos, comparsas de esta farsa, bailando al son que tocan los verdaderos poderes fácticos internacionales.
Han convertido África en un inmenso gueto lleno de señores feudales de la guerra y plagas bíblicas, mientras Occidente sigue explotando las riquezas de sus subsuelos. Se mantienen y financian grupos revolucionarios  que han convertido toda la franja sur del Mediterráneo, a las puertas de Europa, en un polvorín. Se recrudecen las guerras en Oriente Medio. En Asia la población se ve, cada vez más, reducida a ser el pozo sin fondo de mano de obra barata y cuasi esclava, que de paso ha provocado millones de parados y la desindustrialización de los países europeos, donde no obstante, todos quieren venir a vivir.
Por un lado los Estados Unidos, por el otro Rusia, recordándoles a los países de la OTAN que sigue siendo una de las principales potencias nucleares del mundo, más allá China, convirtiéndose en una potencia económica gracias al totalitarismo de unos gobiernos que mantienen un extraño comunismo capitalista, anulando a Japón como potencia de la zona.
Mientras tanto, durante años se ha aborregado a nuestros compatriotas a través de unos medios de comunicación controlados y a una educación cada vez más devaluada, sumiéndonos en la mediocridad y el conformismo, alimentado por un supuesto estado del bienestar y nutrido de una decadencia moral que nos ha conducido al más destructivo relativismo, donde cualquier infamia se justifica con la coartada de la libertad y la democracia.
En lo que respecta a nuestro país, la labor ha sido tan destructiva que nos ha llevado a cifras de paro similares a la Alemania de entreguerras, donde seis millones de parados se consideraba una catástrofe social de tal calibre que condujo al poder a través de las urnas, no se olvide, al partido nacional socialista. Se ha destruido la identidad nacional a través del fomento de las autonomías separatistas, pozos sin fondo de despilfarro y corrupción, creando un pueblo adocenado, que sólo está pendiente, en una profunda y maléfica indiferencia, de las novedades de las estrellas del fútbol, que ocupan en los diarios de la televisión más tiempo que ninguna otra noticia. Un pueblo desculturizado y hortera, cuyos referentes de éxito son los deportistas y las artificiales estrellas de absurdos programas televisivos que no tienen más méritos en sus currículos que sus andanzas de bragueta. Mientras asiste, resignado e impasible, a la destrucción de la clase media, de las conquistas de derechos laborales, a la fuga de su más cualificada y joven mano de obra al extranjero.  

Por todo ello, me parece un suicidio que el llamado sector patriota, por calificarlo de alguna manera, se dedique, nos dediquemos, a la política cainita de bajo perfil, incapaz de ponerse de acuerdo en unos mínimos parámetros de actuación que, en nuestros menguados recursos e infiltrados por todas partes por elementos del Sistema que permanentemente bloquean y destruyen cualquier iniciativa con visos de viabilidad, nos mantienen paralizados y temerosos en nuestros pequeños compartimentos de confort.
Yo no tengo la solución, ni la varita mágica para recetar un remedio a este estado de cosas, del cual me parece muy difícil salir. No nos dejan respirar, pero peor es aún que nos ahoguemos los unos a los otros. Bien es verdad que es muy difícil separar el grano de la paja y saber cuál es el camino correcto y quienes los compañeros de viaje idóneos, pero qué duda cabe que si de verdad a algunos nos importa el futuro de España, la Justicia Social, el país que le leguemos a nuestros hijos y la dignidad personal y colectiva dentro de nuestra Historia común, es hora ya de despertar y ponernos manos a la obra.
Javier Compás

domingo, 23 de febrero de 2014

VOX POPULI



Tras casi cuarenta años después de aceptar al Rey y a la Bandera, las nuevas generaciones que han llegado al Partido Comunista están revisando los acuerdos que sus antecesores habían regulado para integrarse en la vida democrática de la España post Franco. Una vez realizada su nueva adaptación al medio, ocultándose tras un lavado de cara, el euro comunismo, nuevas siglas, Izquierda Unida, e intentar apropiarse del movimiento feminista, de los gays y lesbianas, del ecologismo, etc, etc, retroceden a su verdadero ser tantos años después y muestran en todas sus manifestaciones y actos políticos actuales su verdadera cara, las banderas de la IIª República española y la roja con la hoz y el martillo del Partido Comunista, además de un abierto apoyo a las escasas dictaduras totalitarias comunistas que malviven aún en el mundo y un ataque a todo lo que suene a España. Desinformación, cuando no manipulación afín en medios de comunicación y educacionales, siguen dándole un barniz de honestidad democrática a esta izquierda rupturista. El mismo barniz que se le niega a formaciones del arco extra parlamentario que, más o menos, torpemente, intentan hace años integrarse en la normalidad socio política del país sin conseguirlo.
Mientras tanto, los cimientos que sustentaron la Transición dan signos de agotamiento, la Constitución de 1978 no sólo es atacada desde la extrema izquierda, también los nacionalistas regionales, engendros forjados precisamente al calor que dicha constitución le dio a las llamadas autonomías, claman por su profunda revisión cuando no directamente por separarse de ella y del resto de la nación. El clima de corrupción que salpica desde a la Casa Real hasta el último de los partidos presentes en el Congreso, es otro torpedo en la línea de flotación del estado actual de la vida política del país. Todo se remata con un hundimiento de la economía, la perdida de la soberanía nacional a manos de los oligarcas internacionales y la terrible plaga del paro, los impuestos, la presión bancaria y otras tantas calamidades que azotan al pueblo español.
Visto todo esto es normal que en el panorama político español aparezcan, al fin, nuevos partidos que quieran buscar una regeneración de nuestra democracia, unos en el área marginal de grupos que difícilmente llegarán a tocar poder jamás, pero otros con buena marcha en sus posibilidades reales de tener relevancia en la vida política. Tras los casos de UPyD, centro izquierda resultado de disidentes del PSOE, y Ciudadanos, un partido catalán que ha encontrado su nicho de mercado en el españolismo progre, si se permite la expresión, aparece ahora VOX, partido que se presentó en Sevilla hace unos diez días y cuya aparición ha generado curiosamente en partidos más cercanos a sus propuestas, quizás por el peligro de que les pueda arrebatar adeptos en un caladero tan pequeño y dividido, no pocas chanzas y críticas.
VOX nace ya con el estigma de ser acusado de haber sido creado por rebotados del PP, a esta sensación colabora en no poca medida el que uno de sus dirigentes más destacados, Alejo Vidal Quadras, recién llegado del mismo PP, diga que VOX recupera los valores perdidos por aquel partido, o sea, es el verdadero PP, y esto es uno de los riesgos más grandes, a mi entender, de esta formación como se vio en el acto de presentación sevillano, allí no pocos presentes añoraban el PP del primer Aznar e, incluso, la AP de Fraga, o sea, derecha pura y dura, conservadurismo de corte liberal, punto este anterior que ha quedado claro en su ideario y en todas las intervenciones de sus representantes. VOX aboga por un sistema capitalista liberal donde el Estado esté lo menos presente posible y por una reafirmación de su vocación europeísta, con el ánimo de integrarse en  el mismo grupo parlamentario europeo que el PP. Si a esto añadimos su tibieza e inconcreción en materias de calado entre el electorado de derechas como el tema del aborto o los matrimonios homosexuales, en poco se diferencian del PP, pudiendo haberse quedado en una corriente interna de este partido.
No me cabe duda del patriotismo de su líder, Santiago Abascal, aunque sea un político que, en la arena pública, no tenga la solvencia comunicativa de una Rosa Díez o de un Albert Rivera. Encomiable es su afán de democratizar la vida interna del partido, propugnar listas abiertas y querer desmontar la maraña carísima e inoperante de la España de las autonomías, así como su total identificación contra el terrorismo, personificado en la figura de Ortega Lara, cuya presencia pública adolece por cierto, de toda actualidad en cuanto a la imagen, aunque quizás sea esto lo que se pretende, un tipo normal y corriente víctima del terrorismo.
En definitiva un partido que pretende recoger el voto de una derecha desencantada del PP y de otros votantes provenientes de partidos más a su derecha o incluso de formaciones de carácter más transversal pero incluidas en eso que se ha llamado el entorno social patriota, y precisamente desde las posiciones de ese entorno social patriota es de donde les están llegando los ataques más enconados. La izquierda simplemente les tacha de ultra derecha o les ignora, al igual que sus ex compañeros, esos que ahora quieren llamarse centro reformista. Pero en ese entorno donde hay una sopa de letras de pequeños partidos, a veces formados por no más de diez o doce miembros reales y efectivos, o menos, es donde curiosamente se da un hecho que frecuentemente ha diezmado sus filas, el llamado “entrismo” o pragmatismo político, dicho sin ambages, algunos miembros de tales formaciones minoritarias y extra parlamentarias, cuya vida política se reduce al mundo virtual de internet, a algunos actos para los adeptos y poco más, han visto en este partido la posibilidad de adoptar un vehículo con posibilidades de actuar en la política de las grandes ligas, hablando en plata, de tocar moqueta, siempre con la sana intención de luchar por la causa desde posiciones de poder, lógicamente compañeros de estos “posibilistas” ven en tales posturas una traición. El fenómeno no es nuevo y, normalmente, siempre ha tenido escaso recorrido, algunas veces formaciones enteras se han incrustado en algunos de estos partidos con posibilidades, con similar resultado, o son detectados y anulados o acaban integrándose en cómodas posiciones que, para no poner en peligro la estabilidad lograda, les hace abandonar su primera intención de actuar conforme a sus principios. Pasó en UPyD y pasa en Ciudadanos, cuyo coordinador regional en Andalucía, sin ir más lejos, viene de AES.
El caso entre los falangistas es, lamentablemente, uno de los más habituales y, no por tantas veces fracasado, se dejan de seguir emprendiendo este tipo de aventuras. Claro que a ello contribuyen la división y el inmovilismo de unas formaciones que no han sabido adaptar ni la imagen ni el discurso a los nuevos tiempos, anclados generalmente en los clichés de los idolatrados e idealizados años treinta del siglo pasado, se dejan influir, a pesar de renegar de ello, de la etapa franquista donde sirvieron de acompañamiento coreográfico al Régimen. Divididos en grupos que van desde una casi extinguida Falange Auténtica de rasgos filo marxistas, hasta una FE la Falange de caracteres seudo franquistas y modales expeditivos. La casa madre, FE de las JONS, vive en la complacencia de la marca original, amparada en sus resultados electorales, tan exiguos de por sí que no merecen consideración, pero que al superar habitualmente a sus “rivales hermanos” les hace mantenerse en sus trece. No han pasado una revisión que las ponga en el siglo XXI, donde es impensable que pueda prosperar un partido político que recurra aún, en muchos de sus militantes, a maneras y estampas que rozan lo paramilitar. ¿Quién sigue aun poniendo mesas de propaganda en las esquinas?, ¿publicitando como un logro una triste pegada de pegatinas en las farolas? ¿Cómo seguir empleando en los comunicados un vocabulario de impostura imperial cuando no cuartelera?. La renovación del mundo azul no puede venir por abajo, se ha demostrado que las uniones promovidas desde las bases no han funcionado, tiene que ser desde la generosidad de una minoría dirigente que sepa acertar con la adaptación de las líneas básicas de la doctrina nacional sindicalista al mundo de hoy, y a las maneras. Y no es tontería, la renovación pasa por la misma imagen de sus componentes, el aspecto desaliñado, por no decir estrambótico y friqui de algunos de ellos, no dan impresión de normalidad, de estar en la España de hoy, no sé a qué peluqueros van algunos falangistas ni donde se compran la ropa, pero necesitan realmente un revulsivo en sus armarios, no es broma ni es cuestión frívola, por ejemplo esa imagen de camisas azules barrigonas con pantalones vaqueros y zapatillas deportivas, junta lo peor de lo fascista y de lo progre.
Así, tantos y tantos desencantados de ese mundo marginal se agarran a un cable ardiendo, y a la vista de un partido de gente “normal”, con imagen actual, con un mínimo de infraestructura de imagen, con un decálogo de ideas asumible en buena parte y con posibilidades de jugar de verdad en la arena política, no dudan en desembarcar en el nuevo partido.
Javier Compás