Los Bécquer en el Bellas Artes de Sevilla

Los Bécquer pueden representar el arquetipo de personaje, artístico sobre todo, del Romanticismo decimonónico. Marcados por las muertes a edad temprana, sus perfiles literarios y pictóricos, son altamente representativos del movimiento en España. Originarios de Sevilla, tienen proyección internacional, el patriarca de la zaga, José Domínguez Bécquer (1805-1841) expuso sus obras en el mismísimo Louvre de París.

La muestra que hasta el próximo 15 de Marzo, nos ilustra con una magnífica colección de sus obras, la trayectoria pictórica de este linaje de artistas, ninguno de ellos, por cierto, con el apellido Bécquer estrictamente en su partida de nacimiento, fue el padre de Gustavo Adolfo Bécquer (Domínguez Bastida) apellidado Domínguez Insausti, el que adoptó el apellido del tronco familiar paterno, cuyas raíces están en Alemania y que se establecieron en Sevilla a finales del siglo XVI. 

Ciñéndonos estrictamente al tema artístico, a través de la obra de estos artistas, podemos contemplar una verdadera colección de estampas costumbristas de la Sevilla del siglo XIX, además de otras escenas de otras zonas de España. Pero principalmente es el fondo de la Sevilla de la época, el que ilustra los decorados de los cuadros de los Bécquer, a veces como verdaderos testimonios etnográficos que nos sirven para observar directamente como era la Sevilla de la época. En sus temáticas los tipos humanos, tanto de la nobleza, destacan en una de las salas los retratos de gran tamaño de la reina Isabel II y de su marido, Francisco de Asís, obras de 1857 de Joaquín Domínguez Bécquer (1816-1879), como del pueblo, los majos, majas, toreros, flamencos… y también la burguesía acomodada que se podía permitir pagar un retrato, individual o familiar. La Feria de Abril sevillana, la Semana Santa, las corridas de toros, con vistas de la Maestranza, las ventas y mesones, vistas del río Guadalquivir y la vida humana que bulle a su alrededor, o escenas de campos cercanos donde se vendimia o se descansa con una guitarra, unos cantes y bailes y una jarra de vino.

Primo de José, Joaquín Domínguez Bécquer se relacionó con los Duques de Montpensier, a quienes retrató, entre otras obras de este estilo en la que fue maestro, así como cuadros de temática histórica, como el que refleja la Paz de Guad Ras, encargado por el Ayuntamiento de Sevilla. Valeriano Domínguez Bécquer (1833-1870) muerto también muy joven y en fechas cercanas al fallecimiento de su hermano, Gustavo Adolfo, tiene una obra muy interesante, un romanticismo que evoluciona hacia el realismo que lo sucedió en el tiempo, con especial dedicación al retrato y a las imágenes costumbristas. Muy unidos ambos hermanos, viajaron juntos a Madrid y, desde allí, por numerosos sitios de España dejando constancia de los tipos tradicionales de cada provincia. Gustavo Adolfo (1836-1870) también se rebela como diestro dibujante, lo que se aprecia especialmente en la obra en papel, de la que hay una muestra de todos ellos en esta exposición, donde mostraron sus perfiles más intimistas y humorísticos.

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