Bloomsday. James Joyce y Antonio Rivero Taravillo


Dos torres defensivas, la Torre Martello y la Torre de la Plata, ésta al lado de la casa de Antonio Rivero. Dos ríos que dividen las ciudades, el Liffey y el Guadalquivir. Guinness y Cruzcampo. Riñones de cerdo a la parrilla y riñones al jerez. Dublín y Sevilla. James Joyce y Antonio Rivero Taravillo. Hoy es Bloomsday, el día de Leopold Bloom. El día del Ulises.

Un lugar sorprendente para una celebración sorprendente y oportuna. El amplio espacio que se oculta tras la estrecha portada de piedra del Archivo de Protocolos en la sevillana calle Feria. Una iglesia desamortizada en 1835, resto de un antiguo convento de dominicos del siglo XVI. Unas bonitas vitrinas de madera y cristal acogen los libros de Antonio Rivero Taravillo, a quien el Colegio Notarial de Andalucía, regidor del Archivo de Protocolos, con la organización del director de su Aula de Cultura, Francisco Aranguren y la participación de Teresa Merino, viuda de Antonio Rivero, ha decidido homenajear en este Bloomsday primero sin él. Allí están sus novelas, sus traducciones, sus libros de poesía y los de viajes, en fin, una abrumadora obra que cobra su dimensión viéndola junta. En una de las vitrinas la colección de la revista Estación Poesía, publicación de la Universidad de Sevilla dirigida por Rivero Taravillo, donde tuve la fortuna, gracias a Antonio, de publicar varios de mis poemas en diferentes números de la misma. 

Antonio Rivero Taravillo fue principal impulsor del Bloomsday en Sevilla. Ya saben, cada 16 de Junio, día en que se desarrolla la acción del Ulises, se conmemora el recorrido de su protagonista y se recrean las recetas típicas irlandesas que aparecen en la innovadora novela, como los citados riñones a la plancha o también el sándwich de queso Gorgonzola con mostaza que Leopold Blomm disfruta en el bar Davy Byrnes durante el almuerzo. Rivero, en su trato cercano y estrecho con el mundo de la isla esmeralda, traductor de la obra de James Joyce entre otros compatriotas del dublinés, llevó a Joyce a su novela 1922, donde nos muestra el mundo del autor irlandés en el París literario de la época de manera brillante y exhaustiva. 

Relación reflejada en el cartel anunciador de la celebración de hoy, obra del artista Manuel Ortíz, y la exposición que quedará abierta al público. Por cierto, magníficos los carteles elaborados los distintos años para el Bloomsday sevillano, como aquellos del 2000 y 2016, obras también de Manuel Ortíz, presentes en la exposición. Años donde la celebración terminaba en el añorado pub Flaherty de la calle Alemanes. Junto a los carteles otras obras expuestas de diferentes autores, pinturas, fotos o reproducción de algunos artículos periodísticos. 

El acto comenzó con las palabras del decano del Colegio Notarial de Andalucía, con las de Francisco Aranguren y con un poema de Rivero Taravillo dedicado precisamente a la Torre Martello y leído, con un emotivo pellizco que nos cogió a todos, por Teresa Merino. Tras una vuelta guiada por la exposición, se procedió, como es habitual en esta celebración anual, a la lectura de diversos capítulos del Ulises, con varios lectores y en varios idiomas, incluido el latín. La celebración, como no podía ser de otra manera, se culminó en el vecino y centenario bar Vizcaino, si no con unas pintas de Guinness, si con unos de los mejores tanques de Cruzcampo de la ciudad.

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