Los originales vinos de Borriquete Wines
Manuel Gómez es un joven empresario de Utrera que, establecido en la costa gaditana, entre El Puerto de Santa María y Chiclana. Se enamoró del mundo del vino, tras conocerlo nada menos que en la zona del Mosela y, tras formarse en vitivinicultura y enología, creó en plena pandemia una pequeña bodega de donde están saliendo muy recomendables vinos desde sus primeras añadas, la de 2019.
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| Manuel Gómez de Borriquete Wines |
Quiso la casualidad que tras probar su Tarantelo Blanco en un acogedor bar de vinos de El Puerto, Matute
se llama, la semana siguiente Vinópatas,
ese magnífico lugar de vinos creado en la calle Juan de Zoyas sevillana, junto
a la avenida de La Buhaira, organizara una cata donde el creador de estos vinos
nos ha ilustrado con su verbo desbordante y sus particulares puntos de vista
sobre el mundo del vino, catando cinco de los siete que saca al mercado.
El primero de los catados fue Tarantelo Rosado 2024. Con alrededor de un 90% de Tintilla de Rota
y un poco de Syrah y Merlot, con un mínimo de maceración de hollejos (menos de
una hora) lo que le proporciona una leve capa salmón, al estilo de los rosados
de la Costa Azul francesa. Resulta un vino de fresca acidez pero con cuerpo,
envolvente y muy elegante. Coincido con su autor en la reivindicación de los
rosados de calidad, vinos versátiles donde los haya.
El primer tinto de la tarde fue el Baelo 12 2019. Un coupage de Merlot (40%) Tintilla de Rota (30%) y Syrah (30%) que usa para su crianza de 12 meses, barricas de roble francés y americano. Con una nariz muy perfumada, donde hay frutas y balsámicos con un fondo un tanto cremoso, tiene buena acidez, con un tanino bastante vivo todavía.
Otro vino singular, Baelo
Single Barrel 2022. Coupage de
las mismas tres uvas que el anterior, este tiene la singularidad de haber
permanecido durante un año en bota que había contenido un viejísimo
amontillado. Sin mostrarse al principio muy expresivo en nariz, en boca es
fresco, con una fruta un tanto golosina y un recuerdo de madera con edad. Un
vino distinto y muy atractivo.
Por último, se sirvieron en las copas el que considero el
vino de mayor entidad de la cata, lo digo en cuanto a su estructura y
complejidad. Baelo 24 2019 es un
tinto, mismo coupage que los dos
tintos anteriores, con 24 meses de crianza en barricas de roble. Guinda oscuro
de borde rojizo, en nariz nos trae terruño, mineralidad y fruta roja madura. En
boca tiene frescura, con cuerpo y envolvente. Muy pulido en el paladar, sin
aristas, su fruta golosa y la cremosidad de la crianza en roble, junto con notas
torrefactas, lo hacen un vino persistente en el paladar, largo y elegante.





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