Perfil bajo
Camino de un edificio oficial, un mazacote cuadrangular de esos grises y macizos, lleno por dentro de decenas de oficinas con cientos de funcionarios entretenidos en sus ordenadores y en sus conversaciones, disfrutaba de las calles de Sevilla con tan poco tráfico. Las autoridades, en ese afán alarmista y protector que han adquirido para sacar pecho en los telediarios con sus chalequitos reflectantes puestos, propician la inactividad social, el cierre de colegios, el miedo. Como contrapartida el tráfico era fluido, escaso, apenas llovía. Una semana de clausuras, suspensiones de actos, interrupciones de la agenda programada y, salvo que seas un cansino de las redes sociales publicando a diario varias tonterías que no interesan a nadie, mostrar un perfil bajo. Al menos yo apenas uso las redes, tan solo Facebook e Instagram, para mis actividades profesionales, ya sabéis los que me soportáis aún: cosas de vinos, gastronomía, bares y restaurantes, la cosa cultural, exposiciones, patr...