Carta a mi querido, Antonio Rivero Taravillo
Querido, Antonio: No se me ocurre mejor homenaje, en esta noche de calor veraniego aunque estemos a la puerta del otoño, en que tu cuerpo reposa a la espera de otro de tus viajes, que seguir esforzándome por avanzar unas páginas de tu querido Ulises. Libro en el que me adentro a duras penas a través de los años, a veces con poca convicción y, a veces, con poco entendimiento. Mientras, espero tu Cunqueiro con más ganas que nunca. ¿Recuerdas cuando nos reunimos en el Lar Gallego de Sevilla para celebrar su centenario? Que bien comimos y que buenos amigos había. Por cierto, cuando llegues, dale recuerdos a Aquilino, seguro que te va a saludar efusivamente alegrándose de la llegada de un amigo en tantas cosas. Precisamente ayer lo recordábamos a él en la Academia de Buenas Letras. Qué curioso, habéis marchado a los luceros casi en la misma fecha, solo un día de diferencia. También hizo mucho calor cuando lo despedimos a él en aquella luz tan blanca de una iglesia del Aljarafe. En el acto...