El piano del diablo
El piano ardiendo. Gran bola de fuego. Una mano blanca y otra negra. Dedos en fuga, la mano es más rápida que la vista, un cluster sobre las teclas. Ha muerto Jerry Lee Lewis y desde entonces la fiesta no para en el Más Allá, ha puesto a los ángeles a bailar. Tú sacudes mis nervios y agitas mi cerebro. El niño de la mata de pelo rubio se iba al gueto cuando papá estaba en sus negocios de tráfico. Blous, Soul, Boogie Woogie, Rhythm and Blues, Country… agítese todo en coctelera de Rock & Roll y sírvase en tarro de cristal vacío de salsa picante de Louisiana. Llevas el nombre del General, la bandera de las trece estrellas sobre la cruz de San Andrés, “el emblema impoluto”. Pero el verdadero “The Killer” eras tú, agitándote sobre la banqueta del piano, fuego en la cabellera, dedos voladores sobre las blancas y negras, las teclas. Eras el último de los 50. Los pioneros. Humo, alcohol, caderas… y música electrizante. Chuck Berry, Little Richard, Buddy Holly, Bill Haley, F...