Y al final de La Palmera… Jamaica
Dos noticias leídas esta semana me han llevado a los años del primer lustro de este siglo XXI. El otro día leía un artículo de Ángel Espejo (El Conciso, Diario de Jerez) sobre la venta del secadero de El Pedroso (Sierra Norte de Sevilla) por parte del Grupo Barbadillo. Este domingo, mi compañero de páginas de Opinión en Diario de Sevilla, Tacho Rufino, hace una bonita elegía de la cafetería Jamaica del sevillano barrio de Heliópolis. Y dirán ustedes que tiene que ver una cosa con la otra. Les explicaré a continuación intentando no cansarles.
Escribe Espejo sobre el baldón para las cuentas anuales que ha
supuesto el matadero de Sierra de Sevilla, empresa para la elaboración y
crianza de productos porcinos, entre ellos unos magníficos jamones, que fue
impulsada en los primeros años del XXI por el hijo del entonces hijo del
alcalde de El Pedroso, José Enrique Rosendo,
y su mano derecha, José María Sayago,
éste único superviviente de aquel trío que formó parte de lo que se llamó “el clan
de El Pedroso” y que se vio envuelto en toda la trama del caso de los ERE y sus consecuencias. En aquel asunto tuvieron que
ver desde la entonces Consejera de la Junta de Andalucía, Fuensanta Coves, que dio numerosos millones, al parecer cerca de
40.000.000, de subvención para actividades ideadas por los dirigentes
socialistas del pueblo. También José
Antonio Viera (exconsejero de Empleo de la Junta y con casa en El Pedroso)
y José Caballos, cuyos hijos
trabajaron en ese entramado de empresas creada en torno al clan, cuya sede se
estableció en la calle Rioja de Sevilla.
El epicentro de reuniones, incluidas las del entonces Director
General de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía, Javier Guerrero (exalcalde a su vez de
El Pedroso), muy aficionado al caviar y al Vega Sicilia, y el mismísimo Presidente de la Junta, Manuel Chaves. Allí
por ejemplo tuvo lugar una discreta reunión con Antonio Banderas para que el actor fuese embajador del aceite de
oliva andaluz en Estados Unidos. También aparecía en ciertas reuniones el
entonces alcalde de Sevilla, Alfredo
Sánchez Monteseirín, que aparecía en su original coche oficial, un Vel
Satis color celeste. Junto a ellos varios empresarios, todos o casi todos se conocían
de la escuela para la formación de empresarios y directivos San Telmo, en la
antigua Casa Cuna de Sevilla. Y entre estos empresarios algunos que pertenecieron
a Barbadillo y que entraron con participación desde un primer momento en una
empresa llamada Restaurantes Andaluces
de Calidad. A la sazón, Manuel
Valdecantos
En fin, dejemos aquellos lodos, con muchos de sus
protagonistas ya fallecidos, y volvamos a la actualidad de la Cafetería Jamaica,
que cierra temporalmente sus puertas hasta que la reforma del nuevo propietario
le dé otra fisonomía. Confío en mi paisano trianero, Celestino Vidal, hermano en nuestro Cristo de la Expiración y
bético de corazón, en que el nuevo Barrabar’s
Heliópolis mantenga ese espíritu de bar de barrio y, como dice Rufino en su
artículo, de barra libre y amplia, para seguir disfrutando de esa sociología
sevillana de la barra de pie y la cerveza con tapa urgente o el café bebido o
con la media de aceite y jamón.


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