Petit Comité Sevilla, un oasis entre cofradías
Que te reciba, Emilio Gimeno con su habitual cordialidad y simpatía, que te ofrezca una mesa en un rincón sosegado, con buena música y un entorno que invita al disfrute, te recarga las pilas para después salir a buscar por el Arco del Postigo esa maravilla que es la hermandad del Baratillo. En la retina aún, la majestuosidad del Cristo de San Bernardo con el lienzo pétreo del Alcázar de fondo. Todo queda en el barrio. Pero es que además lo que puso Emilio sobre la mesa estaba delicioso. Para comenzar un extraordinario Ajoblanco con piñones y atún rojo de almadraba, que se avino de maravilla con un fresco y untuoso Ramón do Casar (D. O. Ribeiro) Más aperitivos, excelentes las Delicias de pato, jamón de pato y foie casero en tosta fina y el Tartar de atún rojo de almadraba con cremoso de queso Payoyo.
La culminación estuvo a la
altura de todo lo probado, un delicado y muy gustoso Semifrío de turrón y
praliné de avellanas. La magia posterior la puso el paso de la Piedad
del Baratillo, llevando su dolor con el sosegado compás de una marcha atravesando
el Arco del Postigo.




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