Ultramarinos La Diana, histórico en el Puerto de Santa María
La elección es difícil, venga una Papirusa. En los papeles
encerados que hacen de platos llegan a la mesa alta donde estamos una
extraordinaria butifarra de la Sierra de Cádiz, tampoco está malo el morcón
de morcilla, original y sabroso. Un poco de caña de lomo, ole. Y chorizo
ibérico de categoría. Me quedo mirando los botes de legumbres del
escaparate, donde en bonitos tarros bien grandes de cristal hay de todo: judiones,
habichuelas, frijoles, lentejas, garbanzos, judías pintas y negras… una locura.
No faltan perniles de Jabugo colgando de la pared y, entre las ordenadas latas
de conservas, aquellos tarros de caramelos de nuestra infancia. ¿De vinos del
Marco de Jerez Qué quieren que les cuente? Hay de todo. Carteles en las
puertas: “Hay Bacalao”, y también “Hay chicharrones”. Para los jartibles de la
capital de la región hay botellines de Cruzcampo.
Desde luego el nombre no podía estar mejor puesto, La Diana, ni en una calle más adecuada, la que se llama Palacios, pues esto es un palacio de vinos y viandas sin duda. Hablando de Fino Pavón, la bodega cruzando a la otra esquina de la calle. El espacio es chiquito, para que entremos los privilegiados de encontrar un sitio enorme de espíritu y sabor. Me fijo en el detalle de la enfría botellas de plata, de la peana de esparto trenzado, de la copa sudando de fría, qué locura.



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