Ayuntamiento de Sevilla, dos versiones culturales

La noche del jueves 25 de Junio, mientras las hordas bailongas atestaban la entrada del Festival Icónica, levantando un polvillo de albero como los ñus en las riberas del río Mara, en la antigua Real Fábrica de Artillería se estaba congregando un público mucho menos numeroso, pero que llenaba la sala, para asistir a un exquisito concierto de música barroca española.

La Plaza de España y su entorno, recibirían un día más el atronador estruendo de cientos de decibelios, molestando a vecinos y fauna del Parque, saltando sobre un Bien de Interés Cultural y edificio emblemático de la ciudad de Sevilla, un legado de la Exposición Iberoamericana de 1929, obra del arquitecto Anibal González y conocido en todo el mundo. Ahora colonizado por una superestructura de tubos metálicos, cables, focos, pantallas, lonetas y chiringuitos expendedores de bebidas y comidas, para taladrar los oídos de los pobres patos, entre otros, mientras las ondas sonoras retumban sobre los históricos ladrillos y piezas cerámicas.

En otro lado de la ciudad, un espacio de aspecto industrial, unas naves que están siendo reutilizadas idóneamente, para exposiciones de arte, obras de teatro o, como la noche a la que me refiero, un extraordinario concierto del conjunto musical fraguado en nuestra ciudad liderado por Fahmi Alqhai, dirigiendo, a la vez que interpretaba magistralmente en su viola da gamba, a los componentes del grupo Accademia del Piacere, en este caso también acompañados por la soprano, Quiteria Muñoz, interpretando varias obras dentro del programa de la noche titulado ‘Spain On Fire: Pasiones divinas y humanas de la España Barroca’, última muestra del III Ciclo “Las Noche de Euterpe”. 

Dos eventos patrocinados ambos por el Ayuntamiento de Sevilla, dos maneras de entender la gestión cultural y de espectáculos de la ciudad. En un caso, Icónica, cediendo un espacio público monumental a la iniciativa privada para la celebración de conciertos de música multitudinarios, muy cerca de zonas residenciales y alterando la paz y el cuidado de la rica vida vegetal, animal y arquitectónica del parque de María Luisa.

En el segundo caso, en la Real Fábrica de Artillería un acto culto y exquisito, tal vez minoritario en comparación con la música comercial más popular, pero, como ya señalé, a sala llena, con público variado y de distintas edades, en un entorno destinado a ello. No olvidemos el éxito desde hace años del Festival de Música Antigua de Sevilla, que se suele celebrar en torno al mes de Marzo.

Iniciativas como la de la Real Fábrica de Artillería son las que hay que patrocinar en la ciudad, adaptando edificios históricos a funciones verdaderamente atractivas y, muy importante, no agresivas ni con el patrimonio ni con los ciudadanos. Me viene a bote pronto a la cabeza, situaciones como el antiguo Mercado de la Puerta de la Carne, donde se podría instalar un Museo de Arte Contemporáneo local, donde podamos ver de manera permanente, y no en exposiciones temporales, las obras de importantes creadores de las vanguardias de las últimas décadas, nacidos en Sevilla o que han desarrollado su creatividad principalmente en nuestra ciudad, la lista es extensísima. O la dedicación de las recientemente reformadas Reales Atarazanas, donde, teniendo en cuenta su función original y el pasado americanista de Sevilla, se podría configurar, junto a un museo naval histórico, un Museo de Arte Virreinal, con importantes piezas de maestros que, partiendo en muchos casos de talleres de reconocidos artistas locales, hicieron, por así decirlo, su carrera americana.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Volaverunt 2023. Vino de Pago en el súper

Neo Crianza 2021 (D. O. Ribera del Duero)

Nicte Roble 2024 (D. O. Ribera del Duero)