Ayuntamiento de Sevilla, dos versiones culturales
La Plaza de España y su entorno, recibirían un día
más el atronador estruendo de cientos de decibelios, molestando a vecinos y
fauna del Parque, saltando sobre un Bien de Interés Cultural y edificio
emblemático de la ciudad de Sevilla, un legado de la Exposición
Iberoamericana de 1929, obra del arquitecto Anibal González y
conocido en todo el mundo. Ahora colonizado por una superestructura de tubos
metálicos, cables, focos, pantallas, lonetas y chiringuitos expendedores de
bebidas y comidas, para taladrar los oídos de los pobres patos, entre otros,
mientras las ondas sonoras retumban sobre los históricos ladrillos y piezas
cerámicas.
En otro lado de la ciudad, un espacio de aspecto industrial, unas naves que están siendo reutilizadas idóneamente, para exposiciones de arte, obras de teatro o, como la noche a la que me refiero, un extraordinario concierto del conjunto musical fraguado en nuestra ciudad liderado por Fahmi Alqhai, dirigiendo, a la vez que interpretaba magistralmente en su viola da gamba, a los componentes del grupo Accademia del Piacere, en este caso también acompañados por la soprano, Quiteria Muñoz, interpretando varias obras dentro del programa de la noche titulado ‘Spain On Fire: Pasiones divinas y humanas de la España Barroca’, última muestra del III Ciclo “Las Noche de Euterpe”.
Dos eventos patrocinados ambos por el Ayuntamiento de
Sevilla, dos maneras de entender la gestión cultural y de espectáculos de
la ciudad. En un caso, Icónica, cediendo un espacio público monumental a la
iniciativa privada para la celebración de conciertos de música multitudinarios,
muy cerca de zonas residenciales y alterando la paz y el cuidado de la rica
vida vegetal, animal y arquitectónica del parque de María Luisa.
En el segundo caso, en la Real Fábrica de Artillería
un acto culto y exquisito, tal vez minoritario en comparación con la música
comercial más popular, pero, como ya señalé, a sala llena, con público variado
y de distintas edades, en un entorno destinado a ello. No olvidemos el éxito
desde hace años del Festival de Música Antigua de Sevilla, que se suele
celebrar en torno al mes de Marzo.
Iniciativas como la de la Real Fábrica de Artillería son las
que hay que patrocinar en la ciudad, adaptando edificios históricos a funciones
verdaderamente atractivas y, muy importante, no agresivas ni con el patrimonio
ni con los ciudadanos. Me viene a bote pronto a la cabeza, situaciones como el
antiguo Mercado de la Puerta de la Carne, donde se podría instalar un Museo
de Arte Contemporáneo local, donde podamos ver de manera permanente, y no
en exposiciones temporales, las obras de importantes creadores de las
vanguardias de las últimas décadas, nacidos en Sevilla o que han desarrollado
su creatividad principalmente en nuestra ciudad, la lista es extensísima. O la
dedicación de las recientemente reformadas Reales Atarazanas, donde,
teniendo en cuenta su función original y el pasado americanista de Sevilla, se
podría configurar, junto a un museo naval histórico, un Museo de Arte
Virreinal, con importantes piezas de maestros que, partiendo en muchos
casos de talleres de reconocidos artistas locales, hicieron, por así decirlo,
su carrera americana.


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