Carmelo Rodero Crianza 2023 (D. O. Ribera del Duero)
Me llegó hace unos días la nueva añada del crianza de Bodegas
Carmelo Rodero, la 2023. Como siempre, una botella de categoría vestida con
simplicidad y elegancia, menos es más en el cuidado diseño. Carmelo Rodero,
ahora con el protagonismo de sus dos hijas, Beatriz y María, hace
tiempo que apostó por la excelencia y calidad de sus vinos. Desde su fundación
en 1991, la bodega de Pedrosa de Duero (Burgos) elabora excelentes vinos
donde la tradición ribereña se apoya en la innovación, como las palas que
desarrolló Carmelo para macerar los hollejos o el ambientar la sala de barricas
con suave música clásica.
Este crianza 2023 apunta a vino grande, aunque realmente
tiene por delante años para desarrollar su potencial y afinarse. Con el
protagonismo de la Tinto Fino, tiene aportes de Cabernet Sauvignon,
Merlot y la blanca Albillo. El vino recibe una crianza mínima de
14 meses en barricas de roble francés. De color cereza oscura con bordes granates,
nada más verterlo en la copa muestra su densidad y volumen, dejando una
evidente lágrima bajando lentamente por el cristal. Hay que apreciarlo al irse
abriendo. Al principio la nariz es de frutillos rojos y negros maduros,
especias finas y un comienzo de notas minerales. Ese fondo de canto rodado y
pedernal va armonizándose con evidentes notas balsámicas.
En boca entra poderoso, diciendo aquí estoy yo, no exento de
frescura, evidencia taninos que se irán puliendo con el afinamiento en botella
y el paso del tiempo. Se afianza la fruta madura con notas cremosas del roble,
que se armonizan con especias finas, herbáceos y torrefactos. Con la
oxigenación y al degustarlo junto a los platos adecuados, se va volviendo
expresivo y elegante, cremoso y largo en el paladar y, eso sí, como apuntaba
antes, irá creciendo en la botella con los meses. Bébanse una y guarden al
menos otra.


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