Formas y contraformas en DIGALLERY
En cualquier caso, las dos muestras paralelas que se pueden
contemplar en DIGALLERY estos días comparten ciertas inquietudes estéticas,
como se dice ahora, mantienen un dialogo fluido y paralelo. Por un lado tenemos
‘contraformas’ de Emma Marting y en las salas contiguas ‘Forma y
Función’ de Rosa Aguilar.
Emma Marting juega con la huella del cuerpo humano, con los volúmenes de aspecto, y tacto, orgánico. Inscrito en eso que se llama el “cubo blanco”, o sea, el concepto minimalista y estructural de toda galería de arte, está el rastro del cuerpo humano, que marca sus formas en ese espacio neutro, bien mediante la misma huella de su inclusión en la materia, bien ocupando esa materia e incluso desbordándose a través de ella. Escultura, pintura, dibujo, trabajo sobre el soporte mismo, se entremezclan en una obra de elevado concepto intelectual que marca los espacios, los muros, las materias. El cuerpo que ya no está allí, pero queda su forma inscrita en el muro.
Rosa Aguilar nos presenta su obra ‘Forma y Función’ en un juego de materiales y diseños que se me antojan ancestrales, a veces como petroglifos primitivos, enmarcados en un espacio lleno de silencio, de una claridad como de cueva donde quedan restos de viejos ritos, con una luz cenital que entra por un hueco de la montaña, en medio, el tótem sagrado, la forma circular rodeada de símbolos, huellas, cuerpos o sus partes, todo en blanco, todo en escala humana.
La mano de la paz, clara y abierta, nos saluda. La autora juega con los conceptos kantianos de “belleza libre” y “belleza adherente”, o sea, la belleza del objeto, de la forma, por sí misma, sin que tengamos que explicar su función, y la belleza utilitaria, por así decirlo, destinada a un fin a través de un vehículo estético. Ante la obra, la mirada del espectador decide, o no.DiGallery
Calle Muro de los Navarros, 66
41003 SEVILLA





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