La ironía de Jorge Thuillier en Galería Rafael Ortiz

La imagen del cartel anunciador de esta exposición, un cuadro de gran tamaño que se puede contemplar en la muestra, me recuerda a viejos carteles publicitarios del mundo del vino y los licores. Esa rana verde brindando con una copa de vino blanco, a lo mejor un fino o una manzanilla del Marco de Jerez, quizás es una imagen sugerida a la creatividad de Jorge Thuillier (Cádiz, 1989) por los viejos carteles que pueblan las paredes de muchas tabernas y tabancos de su provincia gaditana natal. 

Solitario, sucio, pobre y embrutecío” es el sugerente título es esta exposición que se muestra en la Galería Rafael Ortiz hasta el próximo 3 de Junio. Una declaración no ya de intenciones, sino toda una descripción de una actitud, de un estado de ánimo. Esa ironía que destila humor cachondo y cierta mala baba transita por las obras, donde el dibujo repentino y espontaneo, muestra un desenfado intelectual y técnico que delata la falta de corsés académicos del artista. Por otra parte, con una paleta francamente brillante, armoniosa, donde la claridad y la luz se imponen, incluso con esos azules y amarillos que nos pueden incluso evocar a la escuela veneciana.

Ranas y otros animales antropomórficos, toman actitudes humanas para quizás mostrarnos la degradación, o tal vez la dignificación, del ser humano. Otras veces es solo una máscara, un disfraz temporal donde el hombre oculta su humanidad tras una gran cabeza de caballo. Más imágenes sugerentes, esos zapatos que se metamorfosean en agresivos cocodrilos de puntiagudos dientes. Imágenes de ensueños, cuando no de pesadillas o, simplemente, tal vez, de una realidad transformada (y transformadora) de situaciones cómicas que se expresan en el gesto, a veces violento en lo cotidiano, y lo transmutan en un grito de rebeldía. 

El perro lee un libro sobre un tocón de árbol, mirando no se sabe qué, como un personaje de una fábula de Samaniego, de esas que venían en nuestros libros de lecturas del colegio. El batracio humanoide pinta con un gran pincel sobre el lienzo en el suelo, en una mezcla de expresionismo abstracto en lo gestual y de caligrafía oriental en la ligereza. No se queden en la anécdota, profundicen en las inspiradoras imágenes de Jorge Thuillier que, cuando menos, nos hace pararnos un rato y pensar, no es poca cosa.

Galería Rafael Ortiz

C/ Mármoles, 12

41004 SEVILLA

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