Benjamín Romeo, alma de la Rioja moderna
Romeo y su vino Contador, llevaron a este nuevo
estilo de tintos de Rioja a la cumbre con dos años consecutivos consiguiendo
los famosos 100 puntos Parker. Fueron las añadas 2004 y 2005. Bodeguero
de San Vicente de la Sonsierra, se hizo cargo de la bodega familiar en
este municipio riojano tras su paso por, entre otras, Bodegas Artadi, donde
Juan Luis López de Lacalle, también ha creado algunos de esos riojas modernos
referencia en las últimas décadas. La Cueva de Contador inició esta
historia de triunfo en 1996, para antes de acabar el siglo XX, sacar en 1999,
su Contador. Como una premonición, su último vino en el mercado ha sido
la nueva etiqueta Alma de Benjamín Romeo, la marca, en realidad, corresponde
al nombre de su hija. Potencia y elegancia, era su santo y seña, vinos para perdurar,
para evolucionar con los años en botella.
Recuerdo la valentía del hostelero Juan Gómez, en su Azotea
fundacional de la calle Jesús del Gran Poder, cuando allá por 2010 puso en
barra el Predicador por copas, a 5 euros, un reto para esa nueva
gastronomía que se estaba abriendo paso en Sevilla, con locales tan
emblemáticos como ese, y triunfó con el vino más asequible de Benjamín. Unos
excelentes vinos que en Sevilla venían de la mano de Patxi Fernández Bengoa,
uña y carne con Benjamín, y su distribuidora Delatierra, nació con el
proyecto Contador, en 1996. Descase en paz Benjamín Romeo.

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