Visito por primera vez el
hotel Thompson, edificio de
la antigua Jefatura de Policía Nacional en la
plaza de la Concordia de
Sevilla, en sus bajos,
Casa Mayo. Lo que comenzó como una venta
familiar de carretera en el sevillano pueblo de Los Palacios y Villafranca en
1963, establece su nuevo local en un hotel de lujo recién abierto en el corazón
del casco antiguo de Sevilla. Un paso adelante, sin duda, un avance en
instalaciones, es mayor que su anterior ubicación en la calle Reyes Católicos,
y en impresión de que estamos ante
una de las aperturas más prometedoras de
hostelería en Sevilla en los últimos años.
De entrada, señalar el acierto de los distintos espacios que
articulan Casa Mayo. Una terraza que invita al café o la copa reposada y
relajante. Un espacio interior, visible desde sus grandes cristaleras, con una
parte de bar que nos recibe con una barra espectacular. Más al interior la sala
del restaurante. Casa Mayo mantiene dos cartas, una más informal en el
bar y una muy atractiva carta de restaurante. Entre ambos ámbitos una vistosa
bodega que, además del botellero que hace de pared separadora, una sorprendente
cava inferior, visible a través de una cristalera, que ocupa el antiguo aljibe
del antiguo edificio policial.
Al frente de todo un profesional consolidado en la familia
Mayo e imbuido de su filosofía, o sea, la excelencia y el trato cercano y
profesional al cliente, es
Miguel Ángel Álvarez. En cocina, continúa al
mando el chef extremeño,
Antonio Yerga, que nos presentó algunos platos
novedosos donde destacan, además de una carta variada y atractiva, platos fuera
de carta atendiendo a productos de temporada de proveedores de la región. En
esto destacar en esta primera visita a
Casa Mayo, su presentación de
mariscos y pescados, los primeros de la zona de Isla Cristina y los demás, en
general, del Golfo de Cádiz, uno querría pedir de todo. Nos atrevemos con un
marisco que, reconozco, me era desconocido, se llama
momo y es una
especie de gamba roja grande, parecido al alistado, como entre la gamba roja y
el carabinero. Lo probamos a la sal y nos envuelve su profundo sabor a mar, con
un sabroso punto salino, jugoso y de potente sabor. Previamente habíamos
comenzado con una degustación de tres aceites de oliva virgen extra procedentes
de la localidad de la Sierra Sur de Sevilla, Montellano y una
ensaladilla de
gambas de profundo sabor y finísima y cremosa mahonesa.
Para acompañar estos primeros platos, un blanco Óscar
Tobía Reserva de la D. O. C. Rioja, dorado, fresco y con elegantes notas de
barrica.
Con el mismo vino acompañamos un salmonete frito de
gran calibre, que viene con una guarnición de pimientos de padrón fritos.
Quizás a este tipo de pescado, por su tamaño y constitución, le iría algo mejor
otro tipo de elaboración. Lo que sí fue un festival de textura y sabor fue el morrillo
de atún a la sal, perfecto de punto, tierno, jugoso y muy sabroso, lo cual
no es lo habitual en platos de atún rojo, siempre más tersos. Viene envuelto en
algas bajo la sal y se acompaña con un puerro asado.
No me resisto a probar el
arroz con perdiz. Viene en
caldero, meloso, para comer con tenedor o también con cuchara. Gustoso y
dulzón, Antonio Yerga ralló un poco de trufa negra sobre la carne de perdiz,
que dio un punto de sofisticación al plato. En la copa para este arroz un tinto
levantino de uva bobal, el
Bobos de Bodegas Hispano - Suizas con D. O.
Utiel - Requena, que nos aporta la frescura y balsámicos del monte bajo
mediterráneo.
Dos tipos de tarta para terminar. Una tarta de queso con
torta del Casar, que es un guiño a los orígenes extremeños del chef, que
quizás ganaría en sabor y textura un poco más atemperada, se acompaña con una
compota de higos con jalapeños. También una rica tarta de chocolate.
Casa Mayo
Hotel Thompson Sevilla
Plaza de la Concordia, 2
41002 SEVILLA
Comentarios
Publicar un comentario