La cita fue en el hotel sevillano
NH Plaza de Armas.
Como decía el enviado de un famoso periódico local: “A mí no se me ocurriría venir
aquí a comer”, no lo decía porque el restaurante sea malo, que no lo es, sino
por el desconocimiento que el público local suele tener de la oferta
gastronómica de los hoteles. Aunque tendríamos que diferenciar dos situaciones.
Por un lado, los hoteles de muchas estrellas, que apuestan por ceder sus
espacios destinados a restaurantes a cocineros de contrastado prestigio,
normalmente con estrellas Michelin en sus locales de origen, véase por ejemplo
el caso de Eneko Atxa y su restaurante Basque en un hotel del centro de Sevilla.
Por otro lado, están las cadenas hoteleras que apuestan por una hostelería
propia con una definida filosofía diseñada en la casa. Este segundo caso es el
de los restaurantes
Tablafina de la cadena hotelera NH.
Así, tomando un plato de cada uno de los cinco Tablafina que
NH tiene por España, se nos ofreció a compañeros de medios y comunicadores
especializados, un menú degustación que, con acertado criterio, se maridó con
una bodega de vinos locales. En este caso fue
Colonias de Galeón de Cazalla
de la Sierra, cuyos vinos y maridajes con los platos explicó con atinado
acierto y claridad la sumiller y propietaria de la vinoteca
Lama la uva, Ana
Linares. Nos dio la bienvenida el director del hotel, el malagueño
Paco
Pérez, que compartió mesa con nosotros, dándonos todo tipo de explicaciones
sobre los servicios que ofrece la prestigiosa cadena hotelera, como, en el caso
concreto del
restaurante Tablafina, que ofrece cocina abierta todo el
día, intentando usar productos de proximidad y adaptar recetas de tapas
clásicas locales a la nueva cocina.
Cinco platos provenientes de cinco cartas de
restaurantes
Tablafina de Sevilla, Madrid, Barcelona, Málaga y Córdoba. Todos elaborados
en Tablafina Sevilla por el
chef de la casa, Juan Manuel Márquez. Unas apreciaciones
antes de entrar en el pormenor de cada maridaje. Qué duda cabe que la
gastronomía de este tipo de hoteles de cierto nivel ha evolucionado bastante,
pero aún, lo comprobamos a lo largo del menú servido, hay que pulir ciertas
cosas, como por ejemplo mejorar la calidad del pan, en este caso una pequeña rémora
a unas recetas por lo demás dignamente cocinadas. Conozcámoslos uno a uno:
Sevilla.
Tartar de aguacate y salmón ahumado sobre
galleta crujiente de anís. Para empezar, diremos que en esencia no era un
tartar sino las típicas laminas de salmón ahumado sobre una fresca y sabrosa crema
de aguacates. La llamada galleta es una torta de aceite tipo Inés Rosales, no
soy partidario de esta base para platos salados, aunque se quiera hacer un
guiño a un producto típico de la provincia, a mí no me parece acertado. Muy
bien acompañado por un fresco y frutal
Silente Viognier 2024, floral y
con cierta untuosidad.
Madrid.
Bocadillo de calamares con mahonesa y ajo negro.
Lo que decía antes, lástima de pan industrial porque el plato, con chipirones no
calamares, está rico y la salsa de ajo negro estupenda. Bien las patatas fritas
de acompañamiento. En este caso el maridaje con el blanco
Sobrepieles 2025
Viognier, no me pareció a la altura del bocado. Un vino que macera 24 horas
con sus hollejos y se embotella sin filtrar, poco aromático y de un gusto
ligero que recuerda más a un mosto o a uno de esos vinos “naturales” que se
hacen ahora.
Barcelona. Bomba de la Barceloneta. Una de las
parejas más acertadas. Buena recreación de una tapa española característica de
los baretos del antiguo barrio pesquero barcelonés, con su punto picante,
gustosa, contundente. Bien acompañada por el tinto Pinchaperas 2024, de
bonita capa de color y muy aromático, fresco y ligero, aún algo astringente,
pero muy fácil de beber.
Málaga.
Tartar de salchichón. Sin duda un plato
bastante más conseguido que el primero. Más aguacate en el menú, qué le vamos a
hacer, en este caso con un salchichón, esta vez si en daditos propios de un
tartar, que estaba blando y sabroso, coronado por un huevo de codorniz. Una mezcla
rara que sin embargo funciona, una buena yema de huevo puede casi con todo. Muy
bueno el
Colonia 40 2024, el tinto elaborado con uvas provenientes de la
colonia fundacional de la bodega, un corte clásico para un vino de notas
cremosas en nariz, con cuerpo y frescura, cierta elegancia, fácil y redondo en
boca.
Córdoba. Xuxo de rabo de toro. Bueno, el nombre
despista, es carne de guiso de rabo de toro metida en un panecillo tipo media
noche. Correcto sin más, quizás demasiado pan. Lástima que no pude apreciar en
toda su dimensión el vino de acompañamiento, Ermita del Monte 2024, ya
que mi copa tenía tufo de corcho y la bodega solo había enviado dos botellas,
por lo que no hubo posibilidad de cambiar mi copa.
Fuera del menú escrito un par de postres, uno llamado
Texturas
de chocolate y una de esas torrijas que se llevan ahora, blandita y con
helado. Excepcional la atención y el servicio de sala, hay que decirlo,
totalmente femenino.
Tablafina
Hotel NH Plaza de Armas
C/ Marqués de Paradas, 13
41001 SEVILLA
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